La historia del siniestro de Laura: una mirada diferente a la coordinación del sector asegurador
En esta ocasión, desde Gistek queríamos mostrar el día a día de la gestión de siniestros de una manera distinta: no desde estadísticas ni manuales de procesos, sino desde una historia. A través de la experiencia de una protagonista que vive en primera persona el camino de su reparación, buscamos reflejar cómo la coordinación, la innovación y la digitalización se convierten en piezas clave para afrontar un entorno cada vez más dinámico y exigente.
Laura y el siniestro inesperado
Laura iba camino al trabajo cuando otro vehículo golpeó la parte trasera de su coche. No hubo heridos, pero sabía que el proceso que venía después siempre era tedioso: llamadas, esperas, citas con peritos, falta de información… Esa sensación de incertidumbre que pocas veces se consigue evitar.
Sin embargo, esta vez sería diferente.
Tras comunicar el siniestro, la compañía aseguradora activó un sistema de videoperitación que permitió al perito evaluar los daños con Laura de una forma mucho más rápida y agil. Gracias a la tecnología —como la que ofrece Ubiquos— la valoración se realizó en minutos, sin desplazamientos y con toda la información necesaria
La llegada al taller
El taller asignado recibió automáticamente la valoración a través de su plataforma de gestión habitual, un sistema centralizado como Gistek TR. Allí, los técnicos revisaron el informe, analizaron los daños y confirmaron con el perito cualquier detalle que requería aclaración. Sin llamadas interminables, sin documentos perdidos: todo fluía dentro del mismo entorno.
Mientras tanto, la planificación de la reparación avanzaba. La integración con soluciones digitales de recambio, como Gistek TRADE, permitió consultar disponibilidad de piezas, pedirlas y recibirlas sin demoras. El objetivo era claro: evitar interrupciones y empezar a reparar cuanto antes.
Información y tranquilidad para el asegurado
Mientras su coche avanzaba por las distintas fases, Laura recibía notificaciones claras sobre el estado de la reparación: cuándo entró en taller, qué piezas se estaban sustituyendo, cuándo estaría listo el vehículo… Todo estaba pensado para que ella no tuviera que perseguir información. La información la perseguía a ella, de manera ordenada y transparente.
Lo que en otras ocasiones habría sido un proceso largo y confuso, esta vez se convirtió en una experiencia casi intuitiva. Cada actor sabía qué hacer, en qué momento hacerlo y con qué información contar. Las piezas encajaban como un engranaje bien sincronizado.
Conclusión
La historia de Laura refleja cómo la coordinación entre talleres, peritos y las compañías aseguradoras transforma la gestión de un siniestro en un proceso más humano, eficiente y transparente. Cuando la tecnología, la digitalización y la integración trabajan juntas, el asegurado no enfrenta un camino lleno de obstáculos, sino un recorrido claro donde cada paso está alineado. Desde Gistek, creemos que estas historias muestran que el futuro del sector pasa por convertir la innovación en una verdadera experiencia de servicio, capaz de responder a un mercado más ágil, más exigente y profundamente orientado al cliente.

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